Reinserción social

La reinserción social en adolescentes se ha constituido en el brazo humano del Código de la Niñez y la Adolescencia. El Código ha hecho posible que chavalos y chavalas se reintegren en la familia, laboralmente y en el campo educativo. Su cuerpo jurídico ha permitido la promoción y desarrollo de estos programas basado en una justicia juvenil restaurativa. Es decir el Código ha permitido mayor acceso a programas de reinserción social de miles de adolescentes y jóvenes para que tengan una segunda oportunidad en la sociedad.

En Nicaragua los distintos programas de reinserción social ejecutados principalmente por expresiones de la sociedad civil local e internacional, tienen como principios brindar oportunidades a adolescentes en alto riesgo a reconocerse así mismo como persona; a reconocerse como sujetos de derechos y deberes; recuperar la confianza en sí mismo y reconocer las propias posibilidades para una vida útil en sociedad.

En Nicaragua existen más de 30 organizaciones, entre nacionales e internacionales que desarrollan programas de reinserción social enfocada con adolescentes y jóvenes, dándoles oportunidades a que éstos se reconozcan como personas y sujetos de derechos quienes pueden aportar al desarrollo económico y social del país.

Esfuerzos articulados

En el actual debate sobre la reforma al Código se ha invisibilizado la inversión social y educativa que representan los programas de reinserción social sustentado en el Código. El mismo poder judicial reconoce la importancia de estos programas como una alternativa a la criminalidad, o problemas de violencia.

El informe del poder judicial señala que los bajos índices de criminalidad perpetrados por adolescentes, obedece al esfuerzo de las organizaciones de la sociedad civil que trabajan con este sector de la población lo que ha permitido desarrollar medidas con enfoques restaurativos, permitiendo que éstos logren su reintegración familiar, educativa y laboral.

Desmitificando las estadísticas

En Nicaragua la mayor tasa de delitos continúan siendo cometidas por adultos, sobre todos por hombres. Informes oficiales corroboran que de cada cien delitos perpetrados, 96 por ciento son bajo la autoría de adultos y solamente un 4 por ciento son bajo la responsabilidad de adolescentes.

El informe Justicia Penal de Adolescente con Enfoque Restaurativo en Nicaragua, de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), ratifica que la tasa de delitos es bajo la responsabilidad penal de los adultos. La misma fuente destaca que 6,800 de los privados de libertad son adultos, y únicamente 214, son adolescentes. Una vez más se evidencia la brecha entre adultos y adolescentes en relación a la tasa de delitos en el país.

Esta brecha conviene ser aclarada por los medios de comunicación cuanto antes en la opinión pública, puesto que en la actualidad sectores que pujan una reforma al Código de la Niñez y la Adolescencia, basan sus planteamientos sobre “mitos” estadísticos penales en contra de los adolescentes.

Rol del Estado

Recientemente en la Universidad Centroamericana (UCA) en un debate en torno a la reforma al Código de la Niñez y la Adolescencia, entre estudiantes universitarios y representantes de organizaciones de la sociedad civil hubo consenso que una modificación a este instrumento jurídico, fuera innecesario si el Estado y puntualmente el Ejecutivo asumiera sus compromisos constitucionales de invertir más programas sociales para este segmento de la población.

Lo dicho por los representantes de expresiones que trabajan con niñez y adolescencia, de cierto modo se ve retratado en el informe 2010, de Justicia Penal de Adolescente refleja que el 69.8% de los adolescentes privados de libertad tienen en común pertenecer a familias desintegradas o desestructuradas; y además tienen bajo nivel de escolaridad.

Visibilizar programas

Diversos estudios demuestran el impacto que ha tenido el Código de la Niñez y la Adolescencia en la promoción de programas de reinserción social, permitiendo que más adolescentes tengan una segunda oportunidad de reincorporarse en la sociedad como personas sujetas de derechos.

Conviene que los medios en el actual debate sobre las reformas al Código de la Niñez y Adolescencia, sopesen la trascendencia que tiene el Código de la Niñez y la Adolescencia en el desarrollo de programas de reinserción social, es decir en esa capacidad de inversión social y educativa como respuesta a la criminalidad.

Conviene recordar que un país entre mayor inversión tenga en el campo social y educativo, genera menores índices de delitos, mientras en aquellas naciones donde se endurecen las penas y sanciones contra este sector, se refleja en niveles alarmantes de criminalidad.

El Código de la Niñez y la Adolescencia, también brinda repuesta de corto, mediano y largo plazo a la violencia por medio de la promoción y desarrollo de programas de reinserción social, fomentando de esta forma una justicia restaurativa para los adolescentes.