18.12.2009 Colombia

Alto a la violencia física contra la niñez

Colombia |  Tema: Huellas

Este documento forma parte de una serie de informes especiales elaborados por la Agencia PANDI a propósito de los 20 años de la Convención de los Derechos de los Niños y las Niñas. El informe es de uso libre y autorizado para los periodistas y demás receptores. Respetamos su decisión de citarnos o de no hacerlo. Si desea mayor información comuníquese con PANDI a direccion@agenciapandi.org o a los teléfonos: (57 - 1) 2149296 ó (57) 3203441278

Bogotá. Agencia PANDI. Eliminar el maltrato físico contra los niños y las niñas es una tarea que la sociedad colombiana no puede seguir aplazando. En tiempo de balances y nuevos propósitos, es preciso recordar a esos miles de pequeños que son víctimas de las conductas agresivas de los adultos, en una situación frecuentemente agravada por el silencio, la impunidad y la actitud de quienes están en la obligación de protegerlos.

En Colombia, cada dos horas llegan al Instituto Nacional de Medicina Legal tres niños víctimas de maltrato infantil. Cada hora la entidad evalúa a otros dos pequeños por lesiones personales ocasionadas por fuera del ámbito familiar, y al tiempo reporta el ingreso de dos más que han vivido la tragedia del abuso sexual.

En el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF)  la situación no es muy distinta. Sus especialistas reciben anualmente cerca de 20.000 denuncias por maltrato físico y una cantidad similar por otros tipos de maltrato: psicológico o por negligencia. A ello se suma la violencia contra los bebés en gestación, una modalidad de la cual se denuncia aproximadamente un caso diario.

Y aunque las cifras que el país conoce son ya alarmantes, no se puede olvidar que la inmensa mayoría de los casos de maltrato infantil no llegan a instancias públicas. En la intimidad de los hogares, cientos de niños son agredidos por sus propios padres, quienes consideran que a punta de  golpes, pellizcos y otras prácticas brutales pueden aprender más.

“Se trata de una persona con poder y autoridad que, en carencia de argumentos, golpea, para infringir dolor y miedo, diciendo que es disciplina para el niño, pero en realidad es el cuerpo de un adulto ejerciendo violencia y dolor, a través de golpes en el cuerpo de un niño o niña que aún no alcanza su desarrollo completo y que no se equipara físicamente desde ninguna circunstancia”, explica Roger Dávila, coordinador del Programa de Protección y Violencia de la Organización Save the Children en Colombia. 

La Convención sobre los Derechos de los Niños compromete a los países que la ratificaron a adoptar “todas las medidas legislativas, administrativas, sociales y educativas para proteger al niño contra toda forma de perjuicio o abuso físico o mental… malos tratos o explotación, incluido el abuso sexual…”.

Según lo establecido en la legislación colombiana, el que maltrate físicamente a cualquier miembro de su núcleo familiar podría recibir una pena de prisión establecida entre uno y nueve años, siempre y cuando el caso no configure un delito mayor, como el de lesiones personales.

Si el maltrato recae sobre un menor de edad la pena de prisión puede aumentar entre el 50% y el 75%. No obstante, muchos coinciden en que para cambiar la realidad todavía falta transformar los imaginarios que justifican prácticas como el castigo físico, fortalecer los sistemas de prevención contra el maltrato infantil en sus diferentes manifestaciones y endurecer las sanciones a los victimarios.

“Aunque Colombia tiene múltiples mecanismos para la prevención del castigo corporal, humillante y degradante, sólo hasta que esta práctica no se prohíba explícitamente en nuestras leyes y no tenga una sanción, seguiremos en deuda con la infancia en este tema”, expresa la concejal Martha Ordoñez.

Según las cifras que reporta el Instituto, cada día 2.4 niños son asesinados en el país. ¿A cuántos de ellos sólo se les quería dar una lección?

Contéudo Relacionado