El acceso a la educación es un derecho básico

Desarrollar escuelas con carácter inclusivo es un reto de la educación contemporánea. Para ello se requiere la transformación profunda de las representaciones de los grupos sociales y de las personas, que se traducen necesariamente en cambios de actitudes y acciones que impactan en el sistema educativo de cada sociedad.

La propuesta de inclusión se promueve con miras a mejorar la calidad de los aprendizajes de los/as estudiantes en general, reconociendo la diversidad como un valor y buscando en particular- dar respuestas pertinentes y eficaces al alumnado que presenta algún desafío especifico. Para ello, se ha incorporado a la agenda educativa nacional una serie de medidas para innovar los procesos pedagógicos, como también mejorar las condiciones de la infraestructura-mobiliario y equipamiento escolar.

Ante todo, la inclusión educativa parte del principio que el acceso a la educación es un derecho básico. Por lo tanto, no acceder no es otra cosa que discriminación. El desafío es así conseguir que la escuela sea un lugar al que puedan acudir todos los niños y niñas y en el que se les dispense una atención educativa y un trato acorde a sus demandas específicas. Esto supone no solo una modificación de nuestro concepto de la educación, sino que requiere una profunda reflexión y rediseño de nuestro sistema educativo para responder a la diversidad de cada estudiante.

Esa transformación entraña la necesidad de incrementar la calidad de la educación mejorando la eficacia del docente, promoviendo métodos pedagógicos centrados en los y las estudiantes, elaborando libros de texto y materiales didácticos accesibles y velando por que las escuelas sean sitios seguros y salubres para todos los niños y niñas.

En la publicación la Situación Escolar de niños, niñas y adolescentes con discapacidad en Asunción y Departamento del Guairá, Global Infancia presenta un análisis de la estadística educativa del 2012. En estos datos nacionales -proporcionados por el Sistema de Información de Estadística Continua (SIEC) del Ministerio de Educación y Culto (MEC-se encuentran registrados (matriculados) 8.032 estudiantes con discapacidad en instituciones regulares y en escuelas especiales a nivel país. En relación a Asunción, la cobertura de servicios es del 13%, superior al promedio nacional, pero aun baja. En Guaira, la cobertura es solo del 2%. En cuanto a la matricula por sexo, existe una mayor inscripción de varones en las instituciones educativas, que mujeres.

También es importante señalar que el 97% de los servicios en departamento de Guairá y el 98% de los servicios para personas con discapacidad en Asunción es el de las escuelas especiales. Este dato es un indicador que el modelo de la oferta educativa predominante en la actualidad es la segregación. Entendiendo por segregación que la persona “especial” debe recibir servicios y estudiar entre otras personas “especiales”.

Por todo esto, la Ley de Educación Inclusiva da un marco normativo importante para promover el derecho educativo de las personas con discapacidad en los ambientes menos restrictivos posibles. Es urgente y necesario promover una serie de acciones tanto presupuestarias, organizativas como pedagógicas para garantizar este derecho.

La Dirección responsable de la elaboración e implementación de la propuesta es la Dirección General de Educación Inclusiva del Ministerio de Educación y Cultura, que tiene como objetivo promover oportunidades educativas de calidad proveyendo estrategias básicas para el desarrollo personal e integral y propiciar acciones a favor de la inclusión educativa en coordinación con entidades cuyos objetivos son afines a esta Dirección.


Discriminación en procesos educativos

Por Claudia Pacheco, Experta Nacional en Discapacidad e Inclusión

A pesar de los importantes avances alcanzados en los últimos años en materia de acceso escolar, nuestro país sigue enfrentando grandes desafíos en lo que hace sobre todo a asegurar la permanencia y la promoción de los grupos en situación de mayor discriminación en los procesos educativos, entre los cuales se encuentran los estudiantes con discapacidad.

La evidencia indica que la baja calidad de aprendizajes está asociada tanto a las limitadas prácticas pedagógicas de los profesionales de la educación en lo que hace a la atención a estudiantes con barreras para el aprendizaje y la participación,  como a las barreras actitudinales (relacionadas a las condiciones del clima escolar y la existencia de ambientes educativos poco accesibles y amigables).

Una vez que se ha determinado quiénes son los/as estudiantes en situación de discriminación y por qué no están escolarizados, es posible elaborar estrategias para asegurar una atención oportuna, acorde a las necesidades y demandas e incorporando el principio de accesibilidad en el amplio sentido del término.